Durante 2019 publiqué
16 artículos en el blog, una buena cifra, sí bien no puedo evitar sentirme
inconforme con la cantidad (como debe suceder con todos los blogueros del
mundo) estoy satisfecho respecto a la variedad. Comencé reseñas “serializadas”
de conocidas y queridas franquicias, publiqué un análisis que siempre había
querido escribir, sin olvidarnos del experimento con la crónica de Nekopara. Y
claro, el primer texto sobre un manga, algo que quiero seguir continuando
(aunque he de confesar no tener planificado el próximo). Por lo tanto, no se me
ocurre mejor manera para comenzar este año y la década que con mi primera
reseña de una novela ligera.
No tengo un recorrido
respecto a esta área, por supuesto, soy lector de prosa occidental, sin
embargo, la novela ligera sigue siendo un terreno con el cuál sólo me puedo
sentir como novato. Así que antes de reseñar explicaré mi método de disección y
calificación.
El texto literario es
una comunión íntima entre un autor y un lector, contrario al medio audiovisual en
donde el autor ha de aclararle a un grupo de allegados su visión para volverla tangible,
mientras que el texto depende en últimas de su dedicación, por supuesto,
también el editor tiene un papel, pero tal aporte sólo podrá permanecer como un
intercambio secreto entre ellos 2.
Por ende, en el texto
es más cercano el reconocimiento de la intención del autor, sobre lo que quiere
decir en la obra, la esencia de la misma, convirtiendo la labor del
crítico el desengranar el cómo utiliza estos elementos para abordar aquello que
intenta, y si en últimas, cumple su cometido. Esto es lo que considero como el eje
fundamental en la reseña de una novela ligera.
Los elementos de una
historia son los mismos que reflejan el abordaje temático, tanto los
componentes como el contenido. Ósea la estructura, prosa y representación
visual, en favor de la narrativa con los personajes y sus interacciones,
agregado a todo lo que implica la construcción de un personaje:
Representaciones, deseos, cohesión y coherencia.
Y de agregado,
utilizaré uno de los criterios que también utilizo en mis reseñas de
audiovisuales, valorar el valor en bruto de la obra, si es innovador en algún
sentido o el perfeccionamiento de una fórmula o típicos del género. Siempre
para darle más valor hacia aquello que considero, significa un avance.
Reitero que este es el
método que yo he decidido, van acorde a algunas fuentes que consulté acerca del
tema, una primera versión. Obviamente queda sujeta a revisiones conforme vayan
pasando los años (y siempre estoy abierto a sugerencias y observaciones). Eso
sí, los elementos mencionados dan más pie a un análisis hecho y derecho, no
obstante, tal como indica el título, el texto es una reseña, cubriendo las
condiciones consideradas esenciales sin ser profundizadas.
Ahora sí, a la novela,
a la cero enésima vez, a María.
Utsuro no Hako to Zero
no Maria es una novela ligera del autor Eiji Mikage con el dibujo de Tetsuo.
Novela más popular en My Anime List y segunda mejor rankeada, comúnmente
mencionada en las conversaciones de las novelas que “deben ser leídas”,
volviéndose todo un referente entre los aficionados del sector, especialmente, debido
a que no cuenta con una adaptación anime o Live Action, volviéndose
relativamente desconocida para cualquiera nuevo o ajeno.
Esta dicotomía me
llevo a elegirla, desconocía completamente su historia, personajes o temáticas,
sólo había escuchado maravillas acerca de su desarrollo, originalidad y madurez.
Por eso me sorprendí con la estructura y presentación del escrito, no había leído
sobre ello y fue lo que en últimas me impulso a terminarla. Eiji aprovecha por
completo el planteamiento (aconsejo leer la sinopsis de la obra) de las cajas
para ir variando el cómo lo cuenta.
La historia tiene 7
volúmenes, divididas entre 5 “partes”, durante cada parte predomina una caja y
conforme a la naturaleza de la misma, la estructura se “acomodará” a la misma.
Tampoco es como si el cambio fuera en un sentido nunca antes visto, más cumple
su cometido de ser otro medio de expresión de la fase por la cual está
atravesando la narración, evita el estancamiento y sirve a ese objetivo de la
caja, asignándole una cohesión global a lo que está pasando y como se está
contando.
La unidad primordial
de la narración son las “cajas”, un dispositivo/concepto capaz de conceder
deseos, o mejor, una forma de llegar o lograr estos, por ejemplo, si el deseo
fuera tener carne, la caja te daría una vaca y un cuchillo. Dependiendo en
últimas de la aplicación, vocación y dedicación de quién decidió utilizarla. No
podría quedar más clara la temática, los deseos y el precio a pagar por estos.
Cada “parte” está
dominada por un deseo, este rige y encierra todo lo que pasa en la historia
durante ese tiempo, siendo capaz de afectar personas aparentemente ajenas al
deseo. Los personajes principales (los usuarios de las cajas) son los focos del
abordaje.
Algo valorable (aunque
a algunos les parecerá discutible) es el halo de misterio del origen o
explicación detrás de las cajas o el antagonista, se evita cualquier
explicación concisa en favor de concentrarse en la definición e interacción de
los personajes. Cubriendo desde el cómo se relacionan entre estos a nivel común
o interferidos por alguna caja, también su pensamiento, de qué forma ven e
interactúan con el mundo. De tal forma que el misterio principal se mantiene igual de
atrayente y único.
Kazuki Hoshino es el
protagonista, con una personalidad muy común en cualquier obra ubicada en la
secundaria, inocente e ingenuo, o al menos así parece ser al comienzo del primer
libro. Que lo hayan presentado de esta forma es la introducción óptima que
necesitaba el personaje y la historia, permite presentar y atraer la atención
sobre los demás principales (debido a que son más interesantes que Kazuki) además
de asentar una base que se irá expandiendo. Conforme avanza el relato se van
adentrando en el pasado de los protagonistas, formalizando su enfrentamiento
entre quien fui, quien soy y quien quiero ser, ósea, arcos de superación
personal.
En resumen, cada
personaje principal atraviesa un arco de superación o aceptación a través de la
temática global de los deseos. Válido tanto para quienes aparecen en más de
una parte o los que sólo pertenecen al desarrollo de la parte. Sin duda están
mejor escritos y desarrollados quienes protagonizan más de una sección,
evidentemente se debe al tiempo invertido en definirles, no obstante, la diferencia
es demasiado notable.
Quienes sólo son
temporales se desenvuelven competentemente en ese momento, desempeñan una labor
pasable como aliados o antagonistas, pero en cuánto a valerse por sí mismos y
ser un reflejo prismático válido de la temática general no pueden compararse o
apenas considerarse pasables respecto a los personajes recurrentes. Son
rápidamente olvidables, eso sí, la obra lo amortigua al esforzarse en mantener
el cierto impacto que lograron durante las futuras partes.
De todas formas y pese
a que no alcanzan el nivel de abordaje, están suficientemente desarrollados. La
caja como característica narrativa para enfrentar sus deseos con las metas de
los demás personajes, medio que pese a ser de naturaleza superficial será vía
principal de autocomprensión una vez se vean corrompidas. Porque al verse
resquebrajada la impura visión que tienen de sí mismos sólo queda lo auténtico.
Un simple y claro
modelo que se repite partes tras parte, personaje tras personaje. Dándole una
simple y poderosa belleza a todo el esquema. Cada detalle de la parte mística
está intrínsecamente relacionado con los demás, no se desperdicia nada y todo
sirve en favor de los personajes, ósea, la historia. La creación de esa caja,
el funcionamiento y que genera su destrucción, todos lógicos, consistentes y
coherentes.
He dejado claro que
los arcos de los personajes principales me son enteramente correctos, pero sólo
me he referido al comportamiento inicial de uno solo, el protagonista. La mayor
parte de los otros son evolutivamente similares, comienzan con actitudes
típicas, fácilmente encasillables en algún estereotipo de secundaria, serio,
amiga juguetona de la infancia o la exótica transferida, para ir adquiriendo
profundidad conforme avanza la trama. Una profundidad que depende muy de tus
gustos si será o no de tu agrado, porque aunque no esté al nivel de los más
sonados casos de obras similares, sí que podrá ser calificable como “edgy”.
La dimensionalidad que
van revelando puede ser creíble hasta cierto punto, bien es cierto que una obra
de ficción tampoco tendría que aspirar a una fidelidad absoluta, sin embargo,
ha de intentar un nivel de empatía o entendimiento. Personalmente no
paso de ellos porque sus arcos me parecen muy buenos, así que todo este material
de oscuridad y sufrimiento interno no fue desperdiciado, pero tampoco abogaré
que absolutamente todo fue necesario, hubo más de un momento donde me reí de
sus acciones o pensamientos, bordeaban el ridículo.
Puede parecer
contradictorio, me he referido a consistencia y coherencia, a la vez que hablo
de un hilo narrativo que más de una vez me perdió parcialmente. Todo se debe
porque existe una lógica justificada de sus acciones por ridículas que me
parecieran, la obra no da un “salto de tiburón” ni de un capítulo a otro sus
personajes se tinturan el pelo de blanco. El resquebrajamiento de sus
estereotipos es controlado, frase a frase, capítulo a capítulo, volumen a
volumen. Cuyo mejor ejemplo es el arco del protagonista.
Es sencillamente el
contexto escolar de la obra, seguramente con personajes más adultos me hubiera
terminado convenciendo más el tono que construye, o si no se esforzará tanto en
hacer parecer a todo su elenco como personas dimensionales a punta de traumas y
conspiraciones. A su vez puede ser culpa de la escritura, o más bien, del que
sea escrito, hay un involucramiento a sus monólogos internos que invita a ser
tomado más en serio.
Ya que nos estamos
refiriendo a la prosa, leí la novela en español (en el último párrafo van los
agradecimientos) y el traductor realizó su labor a partir de la traducción en
inglés, así que mi fuente es a partir de 2 traducciones. Inevitablemente
perderemos matices de su escritura, no obstante, el motivo principal, la
intencionalidad de cada frase supondré que es la misma.
Es la única novela que
he leído de Eiji y se nota su talento para mantener el interés del lector, los
monólogos son mayormente contenidos, tiene un gran manejo del ritmo que sumado
a la mencionada creativa estructura sirve a que nos mantengamos interesados y
hambrientos por saber que irá a pasar a continuación, cada personaje es
diferenciable por la forma en cómo se expresan y ninguno sobra, todos se
complementan, resultando en satisfactorias interacciones, todo fluye. Las
excepciones dependerán de que tanto estés dispuesto a aceptar como “profundo y
dimensional” algunos comportamientos o pensamientos estrambóticos de los
personajes.
El arte de Tetsuo es
muy bueno para las portadas de los volúmenes o previo a los capítulos (todos
los dibujos anteriores son de la obra) una representación visual muy acertada
de los problemas y consecuencias a causa de las cajas. El gran inconveniente
está en los diseños de personaje, considerando que son el mismísimo arte
oficial, es esperable que el lector una vez los vea mantenga, conserve y
utilice esa guía visual.
El diseño es genérico, yendo en línea con la intencionalidad de la obra de ir desmenuzando
estereotipos, hasta que se queda a medio camino cuando sucede el
“resquebrajamiento” de la personalidad. Los diseños deciden ir a tono y ni las expresiones o emociones son capaces de sobrevivir al endeble modelo inicial, mi primer pensamiento al verlos fue pensar que serían un perfecto
dibujo para una “desmotivación”.
Reitero, los dibujos
de las portadas y especialmente previos a algún capítulo son muy buenos, espero
que si algún día llega a ocurrir una adaptación audiovisual puedan realizar unos cuántos
ajustes a los diseños, sólo algunos cambios y quedará perfecto.
Por cierto, como buen
lector iba leyendo e iba imaginando una adaptación, personalmente lo
condensaría todo a 5 películas, evidentemente una de cada parte. Con un
guionista competente, un director con un enfoque claro y un estudio
comprometido tendrían un buen y muy popular material, la verdad me sorprende
que aún no le han hincado diente, da todo para tener un nutrido culto
siguiéndola.
Utsuro no Hako to Zero
no Maria es una adictiva novela, no llega a alcanzar un tratado denso sobre la temática,
pero no se puede considerar insustancial, existe un abordaje claro y
consistente en los personajes principales, tramas de superación una vez se
vieron enfrentados a lo que consideraban sus deseos. Son las formas que no
podrán ser de tu agrado o credibilidad, si estás dispuesto a aceptar la
“oscuridad” propuesta por el autor, tendrás una más que competente obra, en cambio si buscas algo cercano a lo realista con conceptos
fantásticos no te la recomiendo.
Créditos especiales
para Kikuslirus quienes tradujeron el Volumen 1 & 2, así mismo para Twin Dragons encargados de los demás volúmenes, y a quién aparece en los volúmenes
Esteban018. Puedes descargarla desde este link.
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7/10
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