ANÁLISIS DE UNA ADAPTACIÓN (GANKUTSOU)


La más imponente historia de venganza” suele ser la descripción del Conde de Montecristo, uno de los absolutos clásicos de la literatura universal publicado en 1844, similarmente su autor Alexander Dumas es uno de los más reconocidos exponentes de la literatura francesa, entre sus otras obras famosas se encuentran Los 3 mosqueteros, el Tulipán negro o la Reina Margarita, unos cuántos títulos de un trabajo que supera las 100 mil páginas, de los autores más prolíficos del país galo. Y de todos ellos, generalmente es considerado al Conde como su mejor obra y no sólo eso, también es frecuente verle en las listas de las mejores novelas de todos los tiempos.

Aunque si dejamos de lado tops abstractos y nos concentramos en puros hechos, el Conde es un trabajo exageradamente influyente, desde su época de publicación dónde era considerado el libro más leído de toda Europa por cantidad de lectores y presencia en diferentes países, la cantidad de aficionados sólo ha ido aumentando, estando traducido en aproximadamente 80 idiomas y siendo inspiración directa para otros trabajos sean Ben-Hur (1880), Las Estrellas mi Destino (1956) (no olviden este título) o Lian Cheng Jue (1963); y Dantes como un modelo para personajes tan dispares como James Bond, El Zorro o V. Los anteriores son meramente unos ejemplos, enlistar cada trabajo dónde este su marca sería un largo esfuerzo.

Porque además de la obra original, tenemos sus adaptaciones, y como cabemos de esperar de un clásico de su calibre, son igualmente de inacabables: 24 películas (británicas, francesas y hasta de Egipto e India), 23 series de Televisión (británicas, italianas, latinoamericanas y una japonesa), 8 secuelas en formato libro no oficiales, incontables obras de teatro, 2 musicales, 13 audio obras, un videojuego y un anime.

Con semejante cantidad de adaptaciones, habría que realizar una enorme cantidad de investigación, consulta y comparación para llegar a la declaración: “Está es la mejor adaptación de la novela”. Evidentemente, no lo haré, dados los propósitos de este blog y como seguramente te ha indicado el título y la imagen asociada, está entrega de “Análisis de una adaptación” se concentrará únicamente en ese “un anime”: Gankutsou (2004). Y no para defenderle tipo “la mejor adaptación de todos los tiempos de la novela” no, únicamente me concentraré en la importante cuestión ¿Es una buena adaptación?

Eso sí, pese a que no puedo hablar por mí mismo, dadas las condiciones descritas arriba, a lo largo de la construcción de este reportaje, entre consulta y consulta, leía a varios considerando a Gankutosou como la mejor adaptación de la novela de Dumas. También es muy reconocida “The Count of Montecristo” (1998), serie corta de 4 episodios cada uno de 1 hora de duración, superproducción colaboración entre Francia e Italia e incluso en la actualidad, se cuenta entre los guiones malditos de Hollywood a una nueva adaptación que ha pasado de mano en mano, Guillermo del Toro, David S Goyer y hasta un Nicolas Cage de Dantes, el proyecto sigue atascado.

Y no habría de extrañarse, publicada en el transcurso de 3 años, con más de mil páginas, el siquiera aventurarse a la adaptación de tal épica, es cuánto menos, demandante. Conllevando a la pregunta, por qué un anime de 24 episodios (es decir, 600 minutos, unas 10 horas) es ampliamente considerado como una versión competente y fiel a novela.

Aventurémonos en este viaje desde la unidad básica de una obra, su título. La primera traducción de la novela al japonés se publica entre 1901 y 1902 en 4 volúmenes, con el nombre de “Shigai Shiden Gankutsu-ou”, posteriores traducciones utilizarían ese título o “Monte Cristo - Haku”. convirtiéndose en sinónimos para referirse a la misma obra. Es una popular novela en Japón, por lo que era de esperar una adaptación animada, excepto que no sucedió exactamente así.

Es el año 2003, Mahiro Maeda, un diseñador de personajes conocido por su participación en Evangelion (1995), Escaflowne (1996) o Last Exile (2003), animador en Nausicaa (1984), Castle in the Sky (1986) o Porco Rosso (1992), y director de Blue Submarine (1998), Final Fantasy: Unlimited (2001) y Second Reissance en The Animatrix (2003), se dirige a la editorial que tiene los derechos de “The Stars my Destination”, quiere realizar una adaptación para el estudio donde ejerce actualmente, Gonzo, no obstante, los dueños de los derechos se niegan después de escucharle los cambios que pensaba implementar en la adaptación, a su juicio eran demasiados. Desanimado decide embarcarse con la inspiración de Alfred, el Conde de Montecristo de Dumas.

Libre de normas a las que respetar, Maeda tiene bandera blanca para realizar los cambios que quisiera y de ahí a que varios asuman el cambio de contexto y locación para “hacerlo más atractivo”, de hecho, fue con tal de no desperdiciar los planes de avanzada que ya tenía formulados para su proyecto negado. “The Stars my Destination” es una novela de 1956 que prácticamente es una adaptación futurista del Conde Montecristo, se desarrolla en el siglo 24, su protagonista emprende un plan de venganza contra quienes le encarcelaron injustamente utilizando un fabuloso tesoro para esconderse en múltiples identidades. Las particularidades radican en los elementos característicos de la corriente Cyberpunk como son las corporaciones gobernando el planeta, mejora del cuerpo con ciber-implantes y hasta teletransportación.

Para cualquiera que haya visto el anime, notará esas similitudes con el contexto que tuvo la adaptación, sucede en el año 5053, el escenario incluye colonias espaciales en el sistema solar (aunque nunca es completamente explicado de forma precisa el cómo está organizado el mundo). La historia comienza con una gran celebración en una larga avenida, las comparsas de guapas cortesanas, el estruendo de las carrozas y las múltiples mascaradas parecen indicar que nos encontramos en la famosa metrópolis Italiana, excepto que hay un cielo profundamente oscuro adornado con unas cuántas estrellas, realizando un recordatorio de que estamos es sobre el satélite, una Roma ubicada en la luna.

Y no sólo es lo que sucede, también el cómo sucede, impactando en el espectador con uno de los aspectos más característicos de la serie, su presentación visual. “Una pesadilla”, así describiría Maeda al proceso creativo para encontrar ese estilo que captará sus intenciones. El estilo debía acercarse a lo occidental que lo oriental dado el contexto de la obra original y que en esencia es respetado, la historia desarrollada en Francia transcurre entre palacios y teatros, sin embargo, la obra de Dumas ya contaba con elementos orientales (concretamente de medio oriente). La notoria influencia es las mil y una noches, a las que incluso brinda homenaje a través de un alter ego recurrente del Conde “Simbad El Marino”.

De hecho, todas las alusiones a ese misterioso personaje tendrían incluidas sus descripciones seductoras de esos placeres lejanos para el europeo: hachís, exóticos esclavos, piedras preciosas de todos los colores, tejidos persas, instrumentos desconocidos o alucinaciones atrapantes. La mayoría está descrito en un mismo capítulo, cercano a lo onírico que a lo tangible. Con tan notoria presencia de esa conexión entre ambos mundos, Maeda decide expresarlo al mismo tiempo, de ahí la compenetración de estilos para su animación.

Sea porque históricamente encajan o porque son los estilos que Maeda consideraba adecuados, sus principales influencias de occidente y oriente son el impresionismo y Ukiyo-e (respectivamente). Curiosamente el segundo determina significativamente al primero, demostrado durante la etapa del “Post-Impresionismo” durante los 1880s, aunque no sólo se concentra en esta corriente, también bebe de “El Simbolismo” (que comparte la misma época de desarrollo) demostrado en la mención de varias entrevistas a Gustav Klimt como de sus más importantes inspiraciones.

Y se nota la existencia de esas menciones artísticas dentro de la serie, sean los ostentosos castillos o simples escenarios, rememoran a esos cuadros impresionistas que enmarcan el paisajismo, por supuesto, sin olvidarnos de los colores y texturas de sus particulares vestuarios. La puesta en escena cercana si recordaría a los trabajos simbolistas, y cada plano está cubierto del sórdido posicionamiento a perspectiva con atípicos tonos tal como en el Ukiyo-eh. Está es la combinación visual de la obra, al menos respecto al plano, el problema es que por la cantidad de elementos en escena y la profundidad que debían representar, la animación se enfrentaba al gigantesco reto de darles movimiento.

De realizarse tradicionalmente, el esfuerzo hubiese estado fuera de la consideración para el resultado que quería conseguir Maeda, más que tener escenarios cuidadosamente detallados debían ser sobrecogedores sea por su extravagancia o cercanía, es decir, una sensación de dimensionalidad que la animación tradicional generalmente consigue con sobrado esfuerzo. En la búsqueda de diferentes estilos para conseguir ese resultado termina probando animación por computadora (durante la época seguía en etapa de perfeccionamiento) y de ahí se inclina por una técnica utilizando capas para las distintas instancias del escenario, y es muy notable, si buscas una escena cualquiera, notarás: La capa del personaje, del primer escenario y del escenario al fondo. De refinar el planteamiento sería factible tener simpleza y complejidad al mismo tiempo.

Y las ropas fueron la gran baza a consideración, gran parte de la atmósfera se apoyaba sobre su extravagancia e impacto, afortunadamente el programa para la animación resolvía el movimiento de los patrones (si vez cualquier capítulo entenderás a que me refiero) así que los animadores sólo debían concentrarse en realizar una única vez ese patrón del vestido. Aligerando considerablemente el trabajo, aunque eso no quitaba el tener que diseñar una basta cantidad de diferentes trajes para cada personaje: Femeninos y masculinos, elegantes, de usos varios o militares. Por eso, el vestuario es un eje en sí mismo, en su identidad y desarrollo.

Por ejemplo, mientras se desarrolla la obra, los trajes de Albert son más cálidos e informales, directamente relacionado al viaje de su madurez y entendimiento de quién es y qué quiere conseguir. O el caso particular de Eugineé, la que más trajes utiliza en la serie, y que desentonan de los demás porque son vestidos informales, inspirados no en los 1800s sino en la moda de los 1960s, para resaltar la rebeldía e incomodidad que tiene hacia su familia.

Y ese proceso de análisis sobre como representar a cada personaje a través del cómo lucía es aplicado a cada cuál: La simpleza de Franz da reflejo en su responsabilidad, Haydeé con su extravagante traje aunque de apariencia frágil (especialmente el vestido que utiliza cuándo va por primera vez a la ópera), los regios trajes militares de Fernando alienados a su vocación, los trajes dorados por la ambición de Danglars, o al contrario, la escueta y firme presentación de Villefort en línea de su labor como fiscal de la nación.

El crédito de los trajes es por la diseñadora Anna Sui, estadounidense de ascendencia china que previamente habían colaborado en Dark Horse Comics y de ahí su completa vinculación con el proyecto de Gonzo. En las proyecciones iniciales parecía no ser tan interesante como suponía el concepto, influyendo en la cantidad de animadores que decidieron aceptar el trabajo, de todas formas, a lo que se refiere de trabajo para animación, el proyecto se alejaba de los estándares de la época, se dirigía es a probar que tanto serían capaces de conseguir utilizando las computadoras.

El proceso de producción fue tan complejo que Maeda recibiría ayuda de estilistas visuales y de animación, y en sí mismo, su modelo de capas implica un cambio en el pensamiento sobre cómo abordar su presentación, porque ese sentido de tridimensionalidad infiere el abordar la obra al enfoque de un Live Action, es decir, el público está alejado de los “hechos”, centrándose en las acciones que realiza un personaje alrededor de aquello que está diciendo, sus expresiones físicas y faciales, tal como ocurriría en una película o aún mejor, en una obra de teatro. De ahí que en cuestiones de “animación pura” no se le pueda considerar tan destacable, más si respecto al planteamiento de la puesta en escena, la gesticulación y el corte.

Porque precisamente, según la decisión del medio seleccionado para representar una historia se enlistan fortalezas inherentes al modo en cómo son hechas y que sirven al director en la representación. La animación permite una expresividad y creatividad que ningún otro medio podría, el Live Action tiene lecciones de presentación con 100 años de referencias, dadas sus condiciones tridimensionales son sencillas de ejecución y de gran impacto. El mismo primer episodio tiene un ejemplo, justo en el medio, cuándo un atónito Albert ve caminar un gran Conde, se intercala desde una mirada en ángulo, luego a nivel, regresa al ángulo trazando un recorrido y finalmente la nave despegando, casi en curva.

El Conde no sólo atrapa por ese impacto en el cómo fue presentado, también por su aspecto físico. El diseño de los personajes es crédito de Hidenori Matsubara, quien sigue todavía activo (especialmente de animador), en ese entonces reconocido por Sakura Teisen (2000) y Aai! Megami Sama!(1993-1994). Como él mismo declara en sus entrevistas, hay un demarcado cambio en lo que venía haciendo en su carrera y luego abordar el diseño de personajes para Gankutsou, un cambio con el que estaba agradecido. No lo tenía sencillo, contrario a las obras mencionadas que eran adaptaciones de un material original (videojuego y manga), los personajes del Conde de Montecristo pertenecen al colectivo de las novelas, es decir, el cómo cada quién suelte su imaginación respecto al libro, y todavía más, debía ubicarlos en otro tiempo, uno futuro.

No obstante, para ese futurismo se apoya en el contexto dónde están los personajes, porque como se ha mencionado con los vestidos, el diseño de los trajes son amalgamas de tiempos y épocas seleccionados conforme a si mejor encajarán con cada personaje. Ergo no quiere implicar que según luzcan los personajes sea igual de intercambiable, hay presencia de implantes electrónicos, compenetración internet/persona e interacción a nivel inmediatamente táctil con la tecnología. Eso sí, a lo que se refiere al aspecto de cada personaje, es sobrio porque la extravagancia se consigue a través de la gesticulación de los movimientos, expresionismo del rostro o el uso de sus alrededores.

Y como no, el mejor ejemplo es el Conde, directamente el villano de la obra y por ello, era factible su alineamiento con las típicas características del “antagonista”, poco expresivo, tosco y brutal. Matsubara aconsejado por el mismo Maeda, lo evita con un rostro capaz de realizar expresiones suaves e íntimas sin renunciar a las aterradoras y despiadadas. Su gran cuerpo permite movimientos amplios que le reafirman, el aura noble de su postura y la facilidad en cómo su expresión puede cambiar y con ella el ambiente que le envuelve, aterradora revelación o cálida velada, una mirada de diferencia. Sin olvidarnos de su enigmática naturaleza, el tono de piel pálida a términos no humanos también tienen incidencia en afilados colmillos, imposibilidad de grabarle o fotografiarlo, una referencia directa a la novela y la calificación usual que tenía de “vampiro” (idea mayormente estética, no traduce en comportamientos vampíricos directos).

Por supuesto, los otros personajes tienen esa misma dedicación, irónicamente podríamos calificar como “más típico” al protagonista, Albert Morcef, quién parece otro chico de un similar cualquiera. Y es en línea a lo que representa su personaje, y que, explicaré en breve. En cambio, sus padres Mercedes y Fernando si destacan porque son fácilmente asociables con la imagen que expresa su papel en la obra: La frágil y alta Mercedes tiene una melancolía inherente a una figura que usualmente sería altiva u orgullosa, el alto y frentero Fernando correspondiendo a su posición militar, similarmente el corto Danglars con manos inquietas resaltando su avaricia e interés, o lo escueto y serio de Villefort para expresar su alta posición en la justicia.

Y hasta los otros todavía más secundarios son moldeados bajo la misma regla: La exótica Haydeé, diferente a cualquier otro parisino, Caradousse es un enano con poca presencia y poder, Franz de apariencia noble, Eugénie rebelde, el pícaro aspecto andrógeno de Peppo y el mortífero aspecto andrógeno de Andrea. Conformen se enlistan los porqués de cada quién, nos adentramos en el proceso de pensamiento Matsubara sobre darle una identidad visual al eterno clásico.

El diseño de su aspecto visual está en coordinación con la intención narrativa que pretendía instaurarle Maeda, y ahí radica el gran cambio sobre su enfoque como adaptación, para quién recuerde, he mencionado dos importantes aspectos que serán extraños para los lectores de la novela: Albert de protagonista y Conde de villano. En los primeros borradores del guión, Dantes parecía héroe de una novela pícara, conforme al desarrollo de la historia se empieza a centrar en Albert, al final le fue lo suficientemente interesante como para realizar el cambio, especialmente porque tenía en su mente la temática ideal para el nuevo protagonista, la madurez.

Entonces, la pregunta está instaurada ¿Puede considerarse de buena adaptación cuándo esencialmente su protagonista es diferente? Cuestión que debe ser analizada desde el punto de qué tanto llegarían a cambiar las temáticas y enseñanzas del material original. La novela es principalmente una historia de venganza y arrepentimiento, que por su envergadura y riqueza descriptiva también toma tangencialmente y de a secciones, temas como madurez, esperanza, espiritualidad, piedad y perdón. No, el anime no tiene tanta complejidad (con temáticas que han sido completamente apartadas) más a la vez, aporta con su propia visión acerca de la historia.

Porque esa es la mejor forma de describir a la adaptación animada del Conde, no una adaptación a rajatabla, sino una interpretación sobre su historia, agregando y quitando elementos, con vista en la esencia del original. El planteamiento respondiendo a la pregunta de “cómo veríamos esta historia desde otro punto de vista que no sea el Conde” y ahí es cuando entra Albert en su rol de observador.

La elección de protagonista con Albert de Morcef puede resultar extraña al comienzo, en la novela es un personaje cercano a lo pasivo, cuya única reacción es cerca del final, en su conjunto sencillamente debía ser la conexión del Conde con la cúpula parisina, a veces no apareciendo duranta largas secciones y durante la fase final ni es vuelto a mencionar. No obstante, dadas las condiciones de su personaje es muy coherente ubicarle como protagonista, sobre todo si volverá a ser testigo (en su mayoría) de todo lo que ocurre a su alrededor. Hijo de Mercedes y Fernando, es el mayor afectado por la cruzada del Conde, porque es fruto del amigo que le traiciono y la mujer que amaba. Si hay alguien que merezca el reflector aparte de Edmond, es el joven Albert.

Y de lo anterior, otros 2 detalles a consideración: “joven y testigo”. Albert es una versión más inmadura que en la novela, en edad y actitud, originalmente tiene una actitud cercana a “aprendiz de la nobleza” mientras que en el anime es más inocente, o mejor, ingenuo. No asume completamente la figura que ha de representar como próximo heredero de la familia Morcef, dedicándose por el momento a vivir bien entre fiesta y fiesta, compartiendo con sus amigos cercanos.

Testigo porque, precisamente, empezarán a ocurrir hechos que le irán cercando e instándole a tomar una decisión, voluntad a la que da vueltas o ignora de base, al avance la trama irá cambiando poco a poco, demostrado por la fuerza que tengan sus actitudes. Lo dejo por ahora, ya indagaremos en el cambio de su personalidad por medio de los puntos claves de su historia; Quédense con ese primer hecho, un testigo de los hechos que están a punto de ocurrir.

La novela está dividida en 5 partes: El Castillo de If, Simbad el Marino, Extrañas Coincidencias, el Mayor Cavalcanti y La Mano de Dios. El carnaval lunar Romano con el que comienza la serie sucede justo en el medio de la Segunda Parte (Simbad el Marino), precisamente el punto dónde el Conde no sería narrador, sino otro personaje de los hechos que están a punto de pasar.

La primera parte (Castillo de If) es la caída en desgracia de Dantes y su estancia en la prisión durante 13 años, mientras que durante Simbad el Marino se aborda al Alter Ego, el rico de oriente, con dinero prácticamente incontable, excéntrico y peculiar, y posteriormente, al mismo Conde, cuya única diferencia sería el aspecto físico y tiempo durante el cual estuvieron “activos”. Entre ambas partes se suman 2 décadas de historia, una encerrado y la otra mientras construye una leyenda de sí mismo.

Iniciar con el Carnaval es perfecto para corresponder a la decisión sobre el protagonista, aunque curiosamente ni siquiera en el libro Albert es el narrador sino su amigo, Frank. A través de él se introduce al Conde por medio de rumores, su escondite en la Isla de Montecristo y la posterior ayuda durante el secuestro orquestado por Vampa. Durante la animación ambos conocen al Conde al mismo tiempo, y el protagonismo como narrador no recae del todo sobre Franz, el primer episodio está centrado en Albert, sobre el impacto que le ha generado el Conde.

Albert (a quien describía como un ingenuo joven parisino) se divierte en Roma con su mejor amigo, asisten a la ópera mientras acompañan a una famosa condesa de la localidad, y en medio de la obra de teatro se resalta a uno de los invitados, en el paco más alto hay un hombre de tono no humano y presencia intimidante, sería la primera vez que observa al Conde de Montecristo. El episodio es la casual reunión que tienen juntos y el posterior cambio en Albert, que en su frívola vida no había observado la muerte hasta ese momento. Impactado por la fragilidad de la existencia, la seducción de un hombre poderoso y el aparente vacío de su destino, termina en una nota baja, y de remate, es secuestrado.

Durante el segundo episodio es cuándo Franz toma por primera vez ese protagonismo, a lo largo de la serie de tanto en tanto servirá como punto de vista de varias escenas claves en momentos particulares. A posterior es la liberación de Albert y su regreso a París, en el capítulo 3 llega el Conde. Antes de considerar a plenitud qué fueron de los caminos principales con sus desarrollos, enlistaré las diferencias fundamentales respecto a la novela en el aspecto narrativo (por lo tanto, también algunas temáticas).

La dimensión romántica de la novela tiene dos representantes: Conde y Maximiliano. El Conde es el amor traicionado, dolido y muerto, que poco a poco comienza a renacer por el contacto con quien tiene cercano, Maximiliano es la perseverancia del amor puro y prohibido. Enamorado profundamente de Valentina, hija de Villefort, comprometida con Franz, tienen un romance de sólo encuentros efímeros en el pequeño jardín, no obstante, es auténtico, se esforzará lo que sea posible para que se convierta en verdad. Esa actitud está en la adaptación, hasta la resistencia de su familia, sin embargo, no es ni cercanamente de cómo fueron los hechos.

Empezando por el tiempo, la caída de la familia de Villefort es casi al final de la novela, que, de hecho, está directamente relacionado con el desenlace del Conde, mientras que durante la adaptación ocurre en el episodio 14, marcando el comienzo de la caída en domino de las venganzas. Como ocurre “temprano” se entiende que no tienen ese protagonismo original ¿Y en qué consistía? El arrepentimiento del Conde necesitaba una llama con la que propagarse, el romance puro y juvenil de Maximiliano/Valentina es esa llama.

Porque Maximiliano no es desconocido para el Conde, es hijo mayor de la familia Morrels, quien era su protector cuándo se desempeñaba como marinero, otro padre para él, la familia que le fue superviviente es la primera a quién le brinda su bendición cuando tiene el tesoro del Abate Faria. Por eso, el haberse interpuesto en el amor puro del hijo de quién era su protector abre sus ojos, se da cuenta de cómo se está convirtiendo en el mismo ser que le encarcelo en el pasado. Ahí empieza la fase final de la novela, el cierre de los hilos que le atan con el pasado, de la vida que llevaba el Conde hasta ese momento, el nacimiento de su nueva existencia.

¿Existe esa conexión en la adaptación? Aquí quiero brindar una teoría mía, si no fue algo desechado en el camino, por lo menos recibió un pequeño guiño. En el episodio 3 la primera vez que el Conde ve a Maximiliano parece reconocerlo, sus ojos reflejan cariño, además de una nota de orgullo al saber que se convirtió en un importante soldado en el ejército. Es decir, si bien esa conexión y camino fue completamente desechada, por lo menos, Maeda le dedico ese instante a uno de los aspectos más bellos de la novela.

Entonces ¿Bajo qué prisma es enfocada esa relación? Nuevamente, a favor del protagonista, del camino de Albert. Y al cambiarla, esa relación no es la únicamente afectada, también involucra a Franz y Villefort; en la novela el primero no puede casarse con la hija de quien fue el asesino de su padre mientras que en el caso del fiscal es otrora de las razones para haber cometido ese pecado origen de su poder, por lo tanto, ese complot de asesinato para alentar la causa bonapartista es omitido, sabemos que el padre de Franz es asesinado, pero no se menciona al padre de Valentina como el perpetrador, es más, este inclusive ayuda cuándo se lo piden.

Y tiene sentido esa omisión porque agregaría más trabas a dónde no había porque haberlas, considerando que el trasfondo político ni es mencionado (contrario a la cronología de la novela delimitada por la vida de Napoleón), la pareja que lo tenía complicado se reúne más bien pronto sin nadie activo para oponérseles y agregaría una innecesaria capa de complejidad en el personaje que debía representar Franz, un faro de rectitud y coherencia en medio de los placeres absorbentes.

Por ahora mantén la observación presente: El factor de arrepentimiento de la novela fue completamente omitido.

Villefort también tendría otra subtrama completamente ignorada, relacionada directamente con Bertuccio, el fiel sirviente del Conde, una interconexión que involucra a Villefort/Andrea y el pasado del sirviente. En la adaptación, Bertuccio únicamente tiene funciones administrativas, nuevamente, entendible, porque por sí sólo Andrea funciona, es lo suficientemente egoísta y orgulloso como para no necesitar de una elaborada introducción. No sólo el comienzo difiere, también su final, el motivo de su encarcelamiento no es provocado por Caderousse, quién es un personaje cercano a lo anecdótico, afectando entre poco y nada.

Otro personaje que cambia a favor del desarrollo del protagonista es Eugiene, durante la novela su relación con Albert está al nivel de Frank/Valentina, casi inexistente y cubierto de frialdad por ambas partes. Es una chica más independiente y rebelde, al final escapa junto a su mejor amiga para seguir con sus estudios artísticos en el centro de Europa. Así que el cambio es dedicado para darle un objetivo a Albert. Ciertamente es un poco lamentable que el personaje tan independiente de Eugiene haya adoptado un rol reactivo para el protagonista, en ese caso depende de quién este en el dilema el grado de aceptación que quiera darle, personalmente, tampoco me es un mero adorno, y considerando el desarrollo de Albert, lo comprendo.

En la novela Dantes utiliza para sus planes diferentes alias siendo las más notables el Conde, Abad y Simbad, pero en el anime únicamente vemos contadas veces la aparición del Abad Busoni, conllevando a que capas de complejidad y conspiración sean omitidas, especialmente la venganza contra Caderousse y el trasfondo con los bandidos romanos. Estos entrelaces conformaban la telaraña de conexiones que vuelven realidad la cruzada del Conde contra sus perpetradores, es decir, si tal acción de respuesta fuese más simple, no serían necesarios los intricados lazos en cada sector de la sociedad, el cuál es justamente la dirección que fue seleccionada.

La atención al detalle del plan de la novela es debido al enemigo contra quién se enfrentaba. Son 4 los conspiradores en el encarcelamiento de Dantes: Caderousse, Villefort, Fernando y Danglars. En la novela es Danglars quién debía ser el último en caer porque Dantes le considera el principal culpable de sus desdichas, es decir, es el antagonista de su travesía y está justificado. Dumas durante la planeación de la conspiración le describe como la mente maestra de la acusación, manipulación y posterior protección, y de ahí la fuerza en el acto de que Dantes le deje libre, porque ha decidido perdonar y no dejarse seguir carcomiendo por la venganza.

Ya podemos prever que no será así en la adaptación debido a, nuevamente, el protagonista ¿Podía haberse mantenido a ese manipulador Danglars como el eje del mal? Efectivamente, sin embargo ¿No tendría más fuerza si estuviese directamente relacionado con Albert? Alguien…tipo… su padre. Fernando Morcef es el principal antagonista de la adaptación, la figura paterna que admira su joven hijo y que va resquebrajándose al avance de la trama, quién arrebato a su prometida, el único conspirador a quien alguna vez pudo llamar “amigo”, y el último en verle la cara a Dantes (contrario a la novela donde se suicida en soledad).

Y estos son sólo los cambios que considero más importantes, las diferencias podrían haber sido todavía más específicas, con personajes secundarios que no aparecen en absoluto (familiares de Valentina, la familia Morrel, el otro falso Cavalcanti) y sus respectivas tramas. Con un libro con más de mil páginas es previsible como la mayoría quedará por fuera en el traslado hacia una adaptación, lo importante es aquello que Maeda conserva para su interpretación de la historia.

Albert y el Conde, los personajes principales de la obra con un desarrollo de madurez y arrepentimiento (respectivamente). En Roma Albert conoció la muerte y el miedo, queda desvalido, en ese estado indefenso es atrapado por un hombre que brinda un aura de protección, fuerza y misterio (por cierto, si llegan a tener una impresión de aura homosexual, el mismo Maeda aclara que así fue). Desde la llegada del Conde a París se obsesiona con la idea complacer al Conde, le defiende, le protege, se acerca cuál polilla al fuego en su presencia, hasta intenta salvarle la vida.

No es una figura paterna sino de “más”, de alguna forma quisiera ser como él, sin realizar ningún paso para lograrlo, por el contrario, es pasivo, e inclusive, incrementando el peligro de esa relación, su admiración también se mezcla un creciente miedo, alentado por Franz, lo que ha visto, las acciones que sabe El Conde es capaz de realizar con tal de obtener lo que quiere. Una relación que le está consumiendo y es el único que no lo sabe.

Es frecuente que le reclamen a Albert como ha cambiado desde su viaje a la Luna, en su opinión es porque está empezando a encontrarse a sí mismo tomando como banderas el honor familiar, la cultura de los nobles y la defensa de lo bello, meramente excusas para volverse a encontrar con el Conde. Por su cuenta está descuidando las relaciones que le eran importantes, peleando con Franz, ignorando a Eugiene e incomprendido por su padre. Se encierra en sí mismo y cuándo las relaciones que daba por hecho, que pensaba sucederían pasará lo que pasará, van resquebrajándose de una en una, la soledad le vuelve más auto consciente, y para evitarlo, como se espera, recurre al Conde.

Dantes tampoco es inconsciente, por el contrario, parte del éxito de su plan consiste en aislar a Albert, porque al haberse conocido previamente y estando directamente ligado con la futura desgracia, debería ser el primero en darse cuenta de las extrañas relaciones entre los personajes y hechos. Al aislarlo y cegarlo, puede proceder sin que “nadie” sepa de su identidad o intenciones, ni siquiera está considerándolo como un castigo a un inocente, porque los hijos traen consigo el pecado de los padres.

Identificando tales condiciones y cómo fue conducido hasta ese estado, se interconectan las razones para fundamentar los diferentes cambios que fueron implementados, la vida sin objetivo que tenía, tiene ahora una meta, recuperarla. Volver a la cotidianidad dónde tenía una prometida (aunque no había caído en cuenta) que quería, las reuniones con sus amigos en la comarca francesa, la admiración hacia sus padres. Inspirado por las ideas de caballerismo, nobleza, fortaleza de Maximiliano o la decisión de Franz, su nuevo rumbo es recuperar lo que era su vida. Y pese a que es un paso adelante, es todavía, inmaduro.

Especialmente dada la llama, pese a que los objetivos son aquellos que la obra se esfuerza en asignarle, una conjunción sobre las incomodidades que venía arrastrando reunidas en direcciones definidas, el impulso fue meramente eso, un impulso. Es la confesión del conde en la estación aeroespacial de París quién despierta su rabieta, sí, con sentimientos profundamente dolidos, traicionados y desgarrados, pero rabieta en últimas. Batirse en duelo en correspondencia a un espíritu de nobleza (que Dumas dejaba en ridículo en la novela) es la misma respuesta del muchacho de la luna, soñador de ideales anticuados y futuros anacrónicos.

De ahí la intercesión de Franz y la culminación de su personaje (quién sólo quiso defender a quienes quería), otro aporte original de la serie porque en el material original, es crédito de Mercedes ablandar el corazón del Conde y tener el valor para decirle la verdad a su hijo, quien comprendiendo la situación se retira por su propia voluntad. De hecho, de lo mencionado si ocurre la petición de Mercedes, sin resultados, porque en el anime, el corazón de piedra de Dantes es más sólido, pesado e infranqueable.

Regresamos al título “Gankutsou”, originalmente la traducción para el Conde de Montecristo en Japón, que Maeda decidió tomarlo literalmente para propósitos de su narración. La novela tiene recursos narrativos católicos típicos de la época, mayormente utilizados para largos monólogos del Conde acerca de su condición deteriorándose poco a poco por la venganza, Mahiro quería que la historia fuese más universal (y de paso, evitar esa incertidumbre de un anime que fuera marcadamente católico) así que el reemplazo de esos largos monólogos religiosos es la representación literal de esa sed de venganza, el Gankutsou.

Gankutsou no está completamente definido, por la serie podría entenderse como una especie de ser intergaláctico inmortal que sobrevive poseyendo a personas repletas de odio y rencor, no obstante, Maeda no define completamente el qué es, de hecho, en las entrevistas diluye todavía más su naturaleza, hasta moldeándolo como una representación de la locura de Dantes. Y a nivel práctico, podría ser así, a excepción de las menciones del mismo como fenómeno histórico, posiblemente es una idea que Maeda decidió deshacerse sobre el camino. Que no sería tan extraño considerando como el mismo escenario, volcado a la ciencia ficción al comienzo, se retrae paso a paso en su ambientación del siglo XVIII, debido al aprecio creciente del director por el contexto de la historia original mientras se desarrollaban los sucesos.

De todas formas, sin importar el origen del Gankutsou su participación es la misma, una especie de parásito/Alter Ego que vive en el cuerpo de Dantes y que se alimenta de su vitalidad. El Conde vive enfermo precisamente por esos arrebatos irregulares, siendo más peligroso al paso de los días, a su vez pierde el control sobre el mismo con cada vez más frecuencia, consumiéndolo y gobernándole, especialmente si está iracundo. Y puedes interpretarlo como una gran metáfora acerca de la venganza y el valor desgastante que tiene sobre las personas.

De ahí a que el Dantes de la adaptación es más despiadado que su contraparte literaria ¿Recuerdas que la causa del arrepentimiento original no está en el anime? Tampoco los motivos que lo hicieron posible, es decir, el amor que aún sentía por Mercedes y el amor naciente con Haydee, si bien sus heridas con su ex amada son notorias, ni esas hicieron mella en su corazón. Demostrado en la ninguna duda por sacrificar al que podría haber sido el hijo de su anterior prometida (porque finalmente era Franz en el robot), y su relación con Haydee no tiene las connotaciones románticas que la novela, sólo la utiliza como otro peón.

No implica que no demuestre arrepentimiento, hay pequeños instantes distribuidos aquí y allá, sus miradas no son plenamente falsas, tienen un destello de inocencia y auténtica nobleza. Miradas dónde se refleja el pesar que siente, porque si bien hasta el más mínimo instante ha sido calculado, posiblemente ni él mismo esperaba que terminará tomándole cariño al hijo de su enemigo, ciertamente la venganza es capaz de consumirlo en ciertos instantes y le impulsa a la sangría. Pero cuándo no es así y se dedica sencillamente a ser, ese es el calor que desprende el Conde, la ironía para un cuerpo que parece congelado en el tiempo.

De todas maneras, son momentos, no una constancia. Entonces ¿Cuándo llega ese instante, el arrepentimiento de Dantes?

La muerte de Franz deja en estado catatónico a Albert, sin amigos ni familia, sólo regresa en sí al encontrarse a quién era otro de sus compañeros en ese grupo del comienzo, le ruedan las lágrimas porque ha entendido que no puede luchar por regresar a una época pasada, sólo puede luchar por algo más, por avanzar. La comprensión de sí mismo es entender que su nobleza nunca radico en el caballerismo defendido por los nobles, sino en esa ingenuidad, ahora tratada desde la madurez, es decir, con integridad.

La búsqueda por el Conde en las calles de París no es para realizar una última acción en venganza, es para detenerle, si bien él ha sido el culpable de destrozar la vida que tenía hasta ese momento, la comprensión sobre la acción de Franz no podía ser más clara, no debe perderse a sí mismo. Sólo siendo fiel a quién es él y mejorándose podrá seguir hacia adelante. Su intención es detener al Conde, si la condena vendrá luego o después es asunto del futuro, ahora sólo quiere que el hombre quién le hizo cambiar no se pierda eternamente en las tinieblas de su obsesión.

La cuál no podía estar en un punto más álgido, las venganzas salieron tal como planificaba, cayendo de una en una, sin contratiempos ni enemigos, a cada cometido el Gankutsou se apropia de otra sección de su vitalidad. Dantes está consumido por ese motivo que le mantuvo consciente en If, poco queda del marinero, el Conde ocupa casi toda su mente. Sus subordinados lo saben, por eso instan a Albert a continuar, aún puede que quede un chance, una última oportunidad.

Correspondiendo al cambio sobre las prioridades de venganza según el protagonista, el enfrentamiento final entre Fernand y el Conde es tanto la esperanza de París sumergida en el golpe de estado que intenta Morcef, como el momento que Dantes espero por años en la oscuridad de su celda, venganza. En un duelo de rehenes donde quien fuera el inmaduro Albert recrimina a los duelistas que su orgullo es sólo terquedad con obsesión. Retrocede un poco el Gakutsou aunque no se rinde, recrimina que nunca lo entenderán, los sentimientos de odio y rencor acumulados en inculpar a un inocente, y así es, el joven sabe que no los podrá entender, más sabe algo, tiene aprecio por el Conde, no quiere que su final sea así.

La última acción del Conde es pedirle a los demás que recuerden a Dantes, al marinero, el Capitán de El Faraón, el prometido de Mercedes.

Como capítulo final vemos al destino de los otros personajes 5 años después, un montaje como cabríamos esperar de un cierre, evidentemente, la mayoría son diferentes a la novela. Sin embargo, dentro de las condiciones particulares de está historia, cada destino es coherente con el camino que tuvieron, no hay necesidad de quejarse por quejarse. Posiblemente el más bello sean madre e hijo, Mercedes en Marsella (mismo de la novela) viendo el mar, recordando a Fernando y a Dantes, mientras que el hijo va al reencuentro de su amada que regresa desde más allá del mar.

La interpretación del Conde de Montecristo por Maeda podrá despertar pasiones encontradas, mayormente asumo que vienen desde los fanáticos del libro, si se analiza como obra únicamente válida para sí misma, es sin duda sólida, con ningunas fisuras importantes en su construcción, sólo hasta el último momento se entenderán todo el entramado que guía la trama hasta ese punto. Mientras que los lectores de Dumas podrán alzar más de una ceja por los cambios implementados, es decir, hubo cambios de personaje, enfoques, destinos y temáticas, eso sí, por todo lo mencionado, no me incluyo entre ellos.

La construcción de Albert y Conde como personajes es intachable, el aporte de Maeda sobre la madurez tampoco es completamente excluyente a la novela, una de las enseñanzas que aprende Dantes en su arrepentimiento es el valor para crecer y dejar atrás los grilletes del pasado. Es la lección que vive el joven Morcef y que expresa en plenitud de su valor como personaje, es decir, el eje principal de la novela sigue ahí y se mantuvo. Es una interpretación que aun así cumple el deber más sagrado de la adaptación, entender el material original y que quería decir con ello el autor.

Correspondidas visualmente y narrativamente las intenciones de la historia, sólo queda por abordar una sección, el cómo suena. Y Gankutosu es un caso muy particular, Maeda en reconocimiento de esa mescolanza de contexto occidental viaja a Londres para pedirle a un cantante su directa colaboración con el proyecto, su nombre es Jean-Jacques Burnel, músico franco-inglés, reconocido por ser el bajista de The Stranglers. A Mahiro le gustaba su trabajo, después de explicarle de que iba a tratar el proyecto, llegan a un acuerdo, produce, compone y canta varios tracks, entre ellos el Opening (We Were Lovers) y Ending (You won't see me coming), desde Inglaterra, al terminarlos lo envía al staff en Japón.

Arreglos adicionales y demás tracks son crédito de Koji Kasamatsu y Reiji Kitazato. El conjunto es música electrónica y clásica. Una variedad en línea de esa misma extrañeza de la fusión de contextos de la historia, por ejemplo, el mismo track del Conde es una mezcla entre un tema original de Burnel, un tema de Robert le Diable de Meyerbeer  y otro de Lucia di Lammemor de Donizetti.

Nuevamente, por su popularidad en occidente fue retransmitido con bastante facilidad (especialmente considerando su época de estreno) y como prueba, es doblado en 7 idiomas (Japonés, Coreano, Portugués, Húngaro, Inglés, Español, Italiano). Únicamente mencionando a quiénes tuvieron el rol en Japonés, el Conde de Montecristo es el veterano Jouji Nakata, una de las leyendas de este medio con otros papeles como Alucard o Kotomine Kirei, Jun Fukuyama es Albert de Morcef uno de sus pocos roles protagónicos hasta ese momento y a posterior ha participado como King en Nanatsu no Taizai, Koro Sensei en Assassination Clasroom, Lawrence en Spice and Wolf, y por supuesto, no podía olvidarme del mismísimo Lelouch en Code Geass (irónico). En el caso de Daisuke Hirakawa sería su primer papel protagónico, que sería el comienzo de una reconocida carrera, entre sus papeles se encuentran Makoto en School Days, Kakyoin en Stardust Crusaders o recientemente, Enmu en la película de Kimetsu no Yaiba. Seki Tomozaku ya era un experimentado al momento de recibir su papel como Andrea, y a posterior, que decir del niño dorado de Babylonia en Fate. Y sólo por mencionar a otro personaje, Eugénie Danglars por Chie Nakamura es la misma Sakura. En conjunto, es un staff conformado de quienes eran veteranos y nuevas esperanzas.

Se cuenta entre las anécdotas de las audiciones el caso de Fukuyama y Hirakawa. El primero originalmente no pensaba que alcanzaría a interpretar a Albert porque estaba audicionando para otro papel, más fue rechazado, entonces teniendo la oportunidad se decide a presentar y casualmente le corresponde el mismo día que iba Daisuke. Durante la prueba hubo una confusión de libretos y le fue entregado a Hirakawa las líneas de Franz, Maeda al escucharle, en vez de remendar el intercambio, decide mantenerlo, así terminan seleccionados como Albert y Franz.

“We were Lovers” y “You wont see me coming” son unas canciones fenomenales para una adaptación del Conde de Montecristo, si ha de existir alguna adaptación que aspire a ser la más reconocida, deberá cuánto menos superar a estas fantásticas bienvenidas y despedidas. Dos canciones, una del pasado de Desmond, la otra sobre el presente y futuro, con unas geniales visuales cada cual. Definitivamente, el toque que considero definitivo del trabajo de Burnel para la adaptación (aunque recomiendo encarecidamente escuchar los demás tracks, como una pequeña muestra está es Waltz in Blue).

La venganza es un sentimiento universal, por eso El Conde de Montecristo pertenece a la literatura mundial ¿Occidentalmente marcada? Sin duda, más su popularidad y persistencia en culturaras, países y épocas, delatan que esa conexión existe fuera de fronteras o tiempos. Venganza y arrepentimientos están condenadas a repetirse mientras aún exista envidia y ambición. Sin embargo, tal como hay sentimientos de afrenta, el mensaje de no dejarse aprisionar por esas cadenas del pasado seguirá teniendo fuerza y validez. El Conde no es la complejidad de su entramado sino la oportunidad que se brinda a sí mismo de vivir una vez más, y en el caso de está adaptación, de Albert en no dejarse corroer por los demonios del rencor, es el ver adelante, con integridad y seguridad.

¡De confiar y esperar!


Bibliografía


6 Comentarios

Pablo Tomoe ha dicho que…
No tenía idea que se trataba de una adaptación tan ambiciosa y bien valorada. Recuerdo que en sudamérica la estrenó Animax, allá por 2007 si mal no recuerdo, y lamentablemente la dejé pasar. Gran trabajo y perfecto cierre con las palabras de Edmundo. Salu2.

Juanma ha dicho que…
No llego a leerlo entero por mi intención futura, aún no realizada, de verlo. Pero por lo que he pasado por encima, pedazo de análisis que te has marcado. La explicación de cómo se siente la interpretación visual futura me han dado ganas de definitivamente echarle un ojo.
Tan genial como siempre.
Napo Jefferson ha dicho que…
Me alegra que alguien se diera cuenta de ese detalle.

Gracias por leer!
Napo Jefferson ha dicho que…
Definitivamente muy recomendada.

Gracias por leer!
Jubei Kibagami ha dicho que…
Buenas noches, recuerdo haber visto una única vez esta adaptación del Conde de Montecristo hace unos 6 o 7 años pero la impresión fuera muy buena con algunas cuestiones que no me acabaron de cerrar (no me acuerdo exactamente de cuales eran). Tal como hablas del reto de Maeda por dar vida a esta obra (soberbio estilo visual, la verdad) merece la pena que la vuelva a ver próximamente para comparar tu opinión con mis impresiones.

Saludos y esforzado trabajo como siempre
Napo Jefferson ha dicho que…
Saludos Jubei

Oh me alegra que sopeses repetirla, sin duda es de obras que merecen ser discutidas por años y años, sea el libro o el esfuerzo de está adaptación de entender e interpretar a la original.

Gracias por leer!